Victor dice:
Buenos días a tod@s:
Ante todo quería disculparme. Todos nos equivocamos pero rectificar y aprender de los errores cometidos es de sabios. Así que, ayer mismo prometí que dedicaría más tiempo a escribir (porque me gusta y me apetece). Iré poco a poco ya que tengo demasiadas exigencias que ahogan mi existencia (qué tremendo me pongo!), pero para los momentos de placer como es participar en este blog siempre debería guardar un hueco.
Ayer era uno de esos días que necesitaba un soplo de aire fresco (aunque parezca un anuncio de compresas no voy a seguir por ese camino). Kora me dijo que iría a trabajar todo el fin de semana, pero al final se animó a salir y nos fuimos a cenar juntitos. Llevaba todo el día metido en el Máster (desde las 9 de la mañana hasta las 8.30 de la tarde) y la verdad, me vino muy bien verla, reirnos un buen rato, disfrutar de una buena cena y amigos, y volver a casa con una sonrisa en la boca.
Había ido a comer con mis compañeros del Máster al mismo restaurante donde luego me fui con ella. Decidí repetir porque sabía que le gustaría y no me equivoqué. Ayer, fue un día hamburguesil, donde la palabra INSORCISMO nos dio mucho juego. Una de las fotografías que retocaremos para que podáis verla luego, tiene a Kora de protagonista. Ya os contaremos más a fondo la historia pero tiene que ver con el antónimo de exorcismo y con lo mucho que se nos va la cabeza de vez en cuando.
El sitio donde acabamos cenando se llama de Burger Lab, y tiene hamburguesas para aburrirse leyendo la carta... el caso es que la próxima vez que vaya me pediré un perrito caliente (ví uno y me dio bastante envidia la chica que se lo estaba comiendo). De postre pedimos una Carrot Cake para tres (y la verdad es que el tamaño era para cuatro).
Un detalle curioso es que después de ponernos hasta arriba de comer y pedir la cuenta nos pusieron algodón de azúcar acompañando al ticket. Al final Kora acabó comiéndoselo todo porque yo, chicos, no soy muy fan. De pequeño me cabreaba que al metérmelo en la boca se redujera y se redujera y se redujera más... A parte nunca me ha gustado pringarme las manos comiendo, y cada vez que me pedía un algodón acababa con las manos y la cara pringosa. Así que, le cogí manía y ya no me gusta... Kora disfrutó su parte y la mía.
Pues eso chicos, que ahora me veréis más a menudo escribiendo por aquí. Porque aunque haya mil y una obligaciones, me apetece compartir este blog con vosotros y ser una parte más activa de este proyecto tan bonito que iniciamos con tanta ilusión porque...
Lo prometido es deuda.

















