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domingo, 22 de enero de 2012

Salí a tomar una cañita y me lie (nivel experto)

Kora dice:






De esos sábados que te toca trabajar. Y suena el teléfono. ¿Tienes planes? Y tú: es que acabo de currar a las once. Pereza máxima salir después de esa hora. Y argumentas: Ya estoy mayor/ ya sabéis que yo soy más de cafés, de cine, de juegos de mesa en casa de alguien. Pero desde el otro lado de la línea a veces llega un contrargumento infalible: Venga, tonta, te pones guapa y te invito a un mojito. Mojito: la palabra mágica.

Ducha. Mascarilla capilar. Plancha. Faja a lo Kim Kardasian. Probarse medio armario. Escoger un look estudiadamente casual con unos tacones altísimos. Algo así como decirle al mundo: Yo con cualquier cosita luzco así de estupenda. Aunque "cualquier cosita" significa que has dejado tu cuarto en un estado de desorden que ni Dresde después de la segunda guerra mundial, y que tu maquillaje "natural" te lo va a tener que quitar, a la vuelta, el de Bricomanía con una lijadora.

Sales pisando fuerte. Un octogenario te dice algo al pasar por su lado. Nunca he sabido si los piropos callejeros de los ancianos, los yonkis y los albañiles cuentan igual que los demás o solo la mitad. O quizá no cuentan en absoluto. Estás muy guapa. Este sí que cuenta. Sonríes. No dices nada. ¿Empezamos donde siempre? Donde siempre es un bar en la zona de Malasaña donde nadie desentona. Un día voy a mirar a la barra y voy a ver brindando a un guardia civil, el cantante de La Polla Records y a Thor y ni siquiera voy a parpadear. Encontramos un sitio en una esquina. Me toca un sillón que parece un trono arzobispal. Podría haber sido peor. Fulanito está sentado de rodillas en una silla japonesa a mi izquierda, y menganita en un mini sofá de rizo azul cielo que la está engullendo y hace que las rodillas le den casi en la barbilla. Los demás han sido listos y han cogido simples taburetes. Se suceden las rondas. Me entra hambre. Vamos a por un trozo de pizza. ¿Tú no estabas a dieta? ¿Yo? Si, pero después de las doce vale todo. Sin remordimientos.

Cruzamos la puerta de mi coctelería favorita. El portero es nuevo. Reprimo las ganas de darle la mano y decirle que somos poco menos que accionistas mayoritarios. El camarero me saluda. ¿Lo de siempre? Lo de siempre es un mojito muy-muy dulce. Ya después de la pizza no lo voy a pedir con sacarina. Me acuerdo de mi amigo Rober que ahora vive en Barcelona y con quien pasé grandes momentos en este mismo local. Le envío un SMS de añoranza etílica. Brindamos una y otra y otra vez. Hablamos sobre política y homosexualidad. Sobre nuestras respectivas parejas. Sobre moda. Sobre tomarse un "año satánico". T. se empeña en probarse mis zapatos: no anda nada mal con ellos para ser un tío. Risas. Nos cierran.

Salimos a la calle. Barajamos opciones After Hours y acabamos en el bar de unos famosos de medio pelo. Nos cobran por entrar. Siempre digo que esta parte de la noche me la podría saltar, pero nunca me la salto. Algunos bailan. Yo estoy cansada. Hablo un rato con un tipo de Manchester, que se pone muy pesado, pero al menos es pesado en inglés que ya es un cambio. Se hace de día. Antes de separarnos buscamos algún sitio donde nos den un café. Me dan ganas de explicarle al de la barra que yo soy más de cine, de quedar a tomar el té y jugar al cinquillo y que además tengo que trabajar en unas horas y que lo que pasa es que "me han liao". Pero me aguanto. Pregunto si tiene leche desnatada y no tiene. Todos se ríen a costa mía. A buenas horas te vas a acordar del Dr. Dukan, Kora. Yo digo no, no si casi mejor... Total, si ya empiezo a primera hora de la mañana con leche entera, cuando llegue a casa me puedo tomar unas tostadas. Y con nocilla, porque siguen siendo después de las doce de anoche ¿no? Todos me dan la razón: ya volveremos a la "normalidad" el lunes, que además la resaca se lleva fatal con alpiste. La resaca mejor con chistorra, apostilla alguien. Nos comemos unos churros.

Ya ha abierto el metro. Pienso "teletransporte ya". Llego a casa. Mi santo novio se acaba de acostar. Se revuelve cuando me meto en la cama. Pregunta ¿Qué tal? Podría contestarle: "Bien, he estado bailando la conga del placer con el Orfeón Donostiarra" que le iba a dar igual, en el estado en el que está. Contesto solo: "Bien, todo bien". Y pongo la alarma, intentando no pensar en las horas que me va a dar tiempo a dormir antes de que suene.


----------------------- Reto musical en 30 entradas-- Día 5 una canción que te recuerde a alguien: Pues "Make me Bad" de Korn, que siempre me recuerda a David, que fue mi mejor amigo durante mis años de instituto y el responsable en gran medida de mis gustos musicales.

lunes, 9 de enero de 2012

Cuando un amigo se va

Kora dice:

 



... Algo se muere en el alma, como decía la canción. Lo que no especificaba la letra eran las consecuencias de esa muerte ni a qué parte en concreto del alma afectaba. Pero yo, lo he descubierto de un modo empírico: Lo que se mueren son los anticuerpos. Por eso se pone uno triste, que no es tristeza a secas, es debilidad física: Las defensas bajan y con un poco de mala suerte, encima que tu amigo se ha ido te pones enfermo, que es lo que me ha pasado a mí: vinieron unas amigas a pasar unos días durante las fiestas conmigo, y el mismo día que se fueron, me puse a morir: fiebre, dolor muscular, garganta hecha un scott-brite...Vamos que llevo desde el día 6 sin moverme de la cama y alimentándome a base de líquidos ("pierda todo el peso que ganó durante las navidades con la dieta de la gripe" dirían unas letras atravesando la pantalla si, el reality show que a veces parece mi vida, tuviera publicidad).


Pasamos unos días estupendos: yo estuve de vacaciones la mayor parte del tiempo por lo que a parte de estar por Madrid, visitamos Segovia, fuimos a pasar un día a las montañas, rebajeamos, bebimos mojitos... Y presenté a casi todas las personas que quiero y viven cerca, a algunas de las que quiero y viven lejos. La verdad es que tengo la sensación de haber vuelto de viaje, aunque no me haya movido, porque, con mucha gente de visita la casa tiene ese aire de desorden jubiloso que yo siempre relaciono con viajar en grupo: turnarse para la ducha, discutir los planes la noche anterior, hacer muchas fotos, prestarse ropa... Un contraste bastante brusco con los casi cuatro días que llevo sola y en pijama, aunque hasta hoy he dormido la mayor parte del tiempo, pero claro, todo tiene un límite, después de ese límite hay un desierto de tedio. Menos mal que se inventaron los ordenadores portátiles.

Esto es solo una pequeña selección, ya que tiré más de 500 fotos, pero creo que servirá para que os hagáis una idea de lo bien que lo pasamos. Movida por el aburrimiento, he estado experimentando con un nuevo programa de retoque fotográfico, sé que es un abuso, pero la práctica hace la perfección y nunca aprenderé a manejarlo si no le doy caña. En esta ocasión me he centrado (más bien obsesionado) en los efectos de foto y película antigua, pero según vaya investigando más... Pues lo iréis sufriendo en vuestras retinas, para qué suavizarlo :) Espero que, como siempre, seáis indulgentes con mis compulsiones y manías.

Un beso previamente esterilizado y cien por cien libre de virus para todos.

Ps, Como veréis en alguna foto, ya estrené mis zapatillas nuevas, en el próximo post enseñaré un par de outfits con ellas con más detalle.