Del outfit poco que decir, todo lo que llevo tiene ya tiempo y le tengo una cariño especial. Esos zapatos han pasado por tantas cosas conmigo que si hablaran podrían escribirse ellos solos varios capítulos de mi biografía no autorizada (no autorizada por pudor, no porque fueran a contar ninguna mentira) y el collar lo compré en Portugal cuando estuve en Octubre; siempre que me lo pongo me sabe la boca a vacaciones.
Las fotos no son gran cosa porque no quería llevarme la cámara de bares, pero la habitación era muy pequeña (y las cortinas terroríficas ocupaban una pared entera), el pasillo estaba lleno de achiperres, en la escalera de incendios hacía un viento del carajo y el baño era compartido (si no hubiéramos probado en allí, que al menos la luz seguro que era buena).
En fin... Por lo menos nos echamos unas buenas risas en el intento :)