Kora dice:
Hoy he estado en Stradivarius por la mañana. Había hecho pedido online y tenía que recogerlo en la tienda pero no lo encontraban, así que me he pasado un buen rato sin hacer nada, junto a la caja. Uno de esos momentos incómodos que no sabes cuánto van a durar, no sabes donde ponerte, no sabes si es oportuno sacar un libro o ponerte a trastear con el teléfono, o dejar tu número y decir que te vas al bar de enfrente a tomar un café. Lo que sea menos dar una vuelta por la tienda no vaya a ser que se te antoje algo, y encima sea de nueva temporada.
Total, que miras el suelo, que es gris y bastante vulgar. Miras el techo que esté lleno de focos y te deja las córneas manchadas de colores diez minutos. Miras a la cajera que te sonríe incómoda preguntándose si su compañero encontrará el paquete en el almacén, o no, y si entonces yo se la voy a liar parda, o no.
Después de veinte minutos de intentar tocarme la campanilla con la punta de la lengua por puro aburrimiento (si, ya sé que eso es un ejercicio que se les recomienda a los eyaculadores precoces, pero a mí me entretiene), y de intentar, por todos los medios, resistir la llamada de un burro cercano repleto de vaporosos vestidos primaverales al módico precio de 9,95 euros, al final decidí analizar exhaustivamente el street style de todas las personas que fueran pasando por la cola de la caja, lo cual me llevó a una triste conclusión ¿por qué compramos las mujeres ropa si luego vamos vestidas todas iguales? Iguales entre nosotras e iguales día tras otro. Yo entiendo que para ir de compras no se va a poner tacones de aguja, pero abrigos negros, botas negras, bolsos negros.... ¿Qué pasa con todas esas combinaciones arriesgadas? ¿Con esos abrigos blancos de pelo de yeti? ¿Esos looks de "dorado para el día"? Empiezo a pensar que son cosas que solo existen en los blogs, como decía una vez Dunia de Oda al Ego.
Después de más de media hora contabilizando gente vestida igual que el resto de la gente, al final volvió el dependiente que se había ido a buscar mi paquete ( jiji-jaja- me ha costado-si, ya me he dado cuenta- es que el almacén es el infierno- te creo- pues nada que lo disfrutes- eso espero, ya no me acuerdo de qué pedí-jiji-pues si lo quieres devolver ya sabes donde estamos etcetcetc.) Y cuando ya me estoy yendo me dice "oye, por cierto, cielo, me encanta el color de tu abrigo".
Desde que estrené mi abrigo rojo he perdido la cuenta de cuántas veces me han llamado menstruación, así que os imaginareis que casi salto por encima del mostrador para besarle. A veces pienso que en el mundo hacen falta más dependientes de esos que te hacen la pelota y te llaman cariño, a mí, por lo menos me hacen mucha falta.
En fin, que lo que había comprado online era una cazadora negra que mañana voy a ir a devolver y que he tomado la decisión de que a la hora de vestirme prefiero arriesgarme y patinar, a ser invisible.
Sé que ahora pegarían fotos con mi abrigo rojo, pero tendrá que ser más adelante porque de momento no las hay, os dejo con el reto y con unas fotos bastante gansas de un Working Day de hace un par de semanas. No tienen una calidad extraordinaria, pero son bastante divertidas.
Ah, y el reto musical el 30 entradas... Día 14, una canción que nadie esperaría que te gustara:
No soy una gran consumidora de música en castellano, pero esta canción es... Especial de muchas maneras.
En fin, me voy a pasarme por vuestros blogs y ver qué me he perdido.



























