Si alguna vez te has preguntado qué pasaría si pidieras a una tienda online de suministros de peluquería los rulos más grandes que tengan... Estás de suerte, porque puedes sacarte de encima esa curiosidad hoy mismo; lo que pasa es esto de la foto:
Desde luego no se puede dormir con ellos a no ser que los coloces
estratégicamente y prescindas de la almohada. A mí tampoco me caben
debajo de ningún gorro, por lo que llevarlos puestos por la calle sin
dar la nota y luego quitármelos al llegar al destino, desafortunadamente, no es una
opción (sé que parece un poco marciano, pero con la humedad que hay aquí
es muy socorrido ir con ellos debajo del gorrito, y luego en el baño del
restaurante/bar/oficina/whatever quitárselos en un momento, pasarse un
peine y lucir bella como una estrella).
Otro
inconveniente es que mis gatas no paran de mirarme con cara de
enajenadas y no me dejan acercarme a ellas cuando los llevo puestos. Ni
aunque intente sobornarlas con comida.
Respecto a los resultados... Creo que serán mejores
cuando tenga el pelo un poco más largo: no lo dejan liso, no lo dejan
rizado... Es una cosa así como que ni fu ni fa, que aunque es una mejora
respecto a su estado natural, no me está ni cerca del pulido y radiante
aspecto de diva del cine clásico que, ilusamente, había esperado.
De todos modos perseveraré, por si la cosa gana con la práctica y porque
me gusta mucho el color verde.