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jueves, 4 de abril de 2013

All a Dream - Norah Jones

Os voy a contar un secreto. Claro, que una vez que lo cuente ya no va a ser un secreto... Pero no puedo ocultarlo más: Arreglarme me da una pereza de cojones.


Puedo echarle la culpa a la nieve, y mientras hubo tanta nieve que al salir de casa camino del trabajo metías el pie y no sabías cuando ibas a encontrar el suelo, tenía sentido.


Aunque ya no haya nieve podría echarle la culpa al frío, pero he vivido temperaturas mucho más bajas en minifalda como una espartana. Bueno, como una espartana putilla, quizá, pero valiente al fin y al cabo.


Podría decir que es culpa de los madrugones, del cambio de hora, de que me está creciendo el lado rapado de la cabeza y cuando me recojo el pelo parezco una versión deprimentemente low-cost de Víctor o Victoria.


Podría echarle la culpa a muchas cosas, pero la verdad es que simplemente no me apetece. De milagro que me ducho y me pongo cualquier cosa para ir a trabajar. No me llama nada la atención ni vestirme, ni peinarme, ni maquillarme. Ni siquiera mi hace ilusión estrenar el abrigo que me compré de Jonathan Saunders antes de las vacaciones y que me costó tal dineral, que aunque me lo pusiera a diario desde hoy hasta el final de mis días, ni aunque me enterraran con él, llegaría a amortizarlo.


Sé que parece que trabajar en Asos es muy cool, pero mi oficina no se parece nada a la de "El Demonio viste de Prada" de hecho, solo nos salva de ser los menos glamourosos del edificio, que lo compartimos con EA Sports, entre otros, y claro, alcanzar su nivel de chandalismo y gorrismo, es complicado, por poca onda que le pongamos nosotros, o los otros contratos.


Solo me apetece estar en pijama, ver series, comer nueces del Brasil con queso (no con el queso por encima, pero si a la vez) y ver fotos de hace mucho. Tampoco me apetece hacer fotos de ahora. Ni ver a nadie, sobre todo si son desconocidos. Por no apetecerme no me apetece ni ir de compras.


Y lo peor es que no puede ser astenia primaveral, porque estamos a DOS PUTOS GRADOS SOBRE CERO. Perdón, me he dejado llevar, me pongo de mala leche cuando tengo los pies fríos. Sobre todo cuando llevo seis meses con los pies fríos.


En fin, ya he acabado de quejarme. Gracias por aguantarme la rabieta. Como no tengo fotos porque voy todo el día o hecha un zarrio o en pijama, he decidido compartir con vosotros algunas de las que tiré en Bangor el día que fuimos de excursión.


Un beso enorme y mil gracias por todo. Sois el amor.


Kora.