Kora dice:
A mí con la navidad me pasa un poco como con la semana santa, no deja de ser una fiesta religiosa que no entiendo, solo que un poco más molesta porque, en vez de cortar cuatro calles para las procesiones, inutilizan todas las áreas más o menos comerciales durante casi un mes. Que al final acabas arrastrado por lo peor del espíritu navideño... Es como si salieras a la calle el Jueves Santo y te obligaran a llevar el Cristo a hombros, por muy ateo que seas.
Pero quizá solo por la ilusión de los niños, los reencuentros de los mayores, y la cantidad del material para cachondeo y chantajes que generan las cenas de empresa, casi merezca la pena.
Estas son las primeras navidades que pasamos en la blogosfera y aunque la servidora es un poco Grinch, no querría pasar sin desearos unas fiestas maravillosas, un montón de momentos que las hagan especiales, que los excesos de comida no os pasen factura y si lo hacen, sin dramas, que en febrero ha vuelto todo a su cauce, incluidos los abdómenes. Para aquellos que como yo, son menos navideños que que una película de Lars Von Triers, aguantad, solo son dos semanas más y después hay casi un año por delante sin anuncios de juguetes, sin familiares ebrios súbitamente cariñosos de más, ni ganas incontrolables de llorar peladillas.
Un abrazo enorme para todos.
