Cuando era peque, mi día favorito de la semana era el martes. Seguro que tenía buenas razones, de las que ya no me acuerdo, como que era el día que tocaba plástica
y gimnasia en el cole, o la tarde que
dejaban a mi amiga Anabel venir a que la zurrara jugar a casa.
Fueran
cuales fueran los motivos, ese inexplicable (e inexplicado) bienestar ha
prevalecido hasta el presente, como una de esas pequeñas
cosas intangibles (y un poco bobas) que nos hacen sentir bien de
repente, por ejempo: una vaharada de perfume en la calle que nos trae a la
memoria un ser querido, un rayo de sol de invierno a través del cristal del
coche o ducharte en casa ajena y que tu anfitrión tenga unas toallas de p+++
madre.
Por eso los martes estoy contenta, sin más. Es algo que viene de la parte no pensante del cerebro, o quizá de muy lejos del cerebro, puede que del estómago, donde se gestan las mariposas, las carcajadas, y los pálpitos de que algo maravilloso está a punto de ocurrir.
Me siento bien, por algo tan absurdo y a la vez tan fundamental, como que quizá cuando era una niña me gustaba como sonaba la palabra martes, o porque confundía los martes con los viernes (era tan despistada que rayaba en lo disfuncional) o porque en el comedor era el día de las albondigas y las natillas. Nunca lo sabré con seguridad, pero así ha sido siempre y muy probablemente así seguirá siendo.
Sirva esta explicación como disculpa para todas las personas a las que ayer sonreí bobalicona y un tanto inquietantemente. Para aquellos/as a los que abracé, besé, y toqueteé (todos /aspor las partes políticamente más o menos correctas, ojo). Y sirva tambien como advertencia para todos los que han de compartir espacio conmigo los martes venideros, porque...
...Queda institucionalizado el TT (Touchy Tuesday).
Ps, y sin más os dejo con las fotos. Me pidió Ana Cristina del blog I need more hangers que sacara el vestido que me regaló mi medio melón para el celebrar mi renacer laboral, y aquí van las fotos, la verdad es que me veo un poco en-mayorecida, pero en fin, para ponérselo con unas Converse siempre hay verano por delante.
Ps2, después de muchas aventuras y desventuras ya tengo el pelo del color del que lo quería tener: mas cobrizo claro que naranja y con un delicado degradadado que espero que haga que mis raizacas a lo Rita Ora pasen algo más desapercibidas.
Ps2, después de muchas aventuras y desventuras ya tengo el pelo del color del que lo quería tener: mas cobrizo claro que naranja y con un delicado degradadado que espero que haga que mis raizacas a lo Rita Ora pasen algo más desapercibidas.
| Dress & Blazer: H&M, Shoes: Koi, Shades: CK, Bag & Earcuffs: Lefties, Watch: Paul Frank, Ring: Viceroy, Dragofly Bracelets: Bsoul |
